El milagro de los Andes
Roy Harley y Antonio "Titín" Vizintín
1972
El vuelo 571 de la Fuerza Aérea Uruguaya, que transportaba a 5 tripulantes y 40 pasajeros, incluidos 19 miembros del equipo de rugby Old Christians Club, junto con algunos familiares, simpatizantes y amigos, se estrelló en la cordillera de los Andes el 13 de octubre de 1972. Aunque 29 personas sobrevivieron al accidente, solo 16 fueron rescatadas el 23 de diciembre de 1972, 72 días después de la tragedia.
La mayoría de los pasajeros llevaba cámaras fotográficas porque después del encuentro deportivo al que se dirigían tenían planeado quedarse unos días de vacaciones en la ciudad de Santiago. De las 45 personas, 11 murieron en el acto y las 18 restantes fallecieron días después debido a sus graves heridas y como consecuencia de una avalancha de nieve. Hubo jornadas en las que el grupo se mostraba con poca esperanza de sobrevivir debido a la falta de comida y a los 42 grados bajo cero que tuvieron que soportar, y otras en las que estaban más animados, fotografiando su día a día.
Las fotografías de la tragedia de los Andes fueron tomadas por el superviviente Roy Harley (con la cámara fotográfica de su padre) y por Antonio "Titín" Vizintín. Utilizaron una cámara Olympus Pen EES-2 que los jóvenes encontraron entre los restos del fuselaje. Estas imágenes capturaron momentos clave de los primeros días en la montaña, el estado del avión y los rostros de los supervivientes. Las originales se conservan en la colección del Museo Andes 1972.
Desesperados ante la situación y en vistas de que nadie se acercaba, tres supervivientes decidieron partir en búsqueda de auxilio. Roberto Canessa, Antonio Vizintín y Nando Parrado. Después de tres días de ardua caminata, Antonio Vizintín emprendió el regreso al lugar del accidente, dejando a sus dos compañeros su ración de comida para que pudiesen sobrevivir en el camino. Caminaron más de 55 km en el transcurso de 10 días desde que partieron desde el fuselaje, hasta que Canessa y Parrado llegaron a la precordillera de San Fernando. Allí, un río les impedía el paso, tornando imposible el cruce debido a la crecida del deshielo. Más de un día lo recorrieron, sin encontrar la manera de pasar a través. La mañana siguiente se sorprendieron al ver al otro lado del río a un hombre que los observaba. Intentaron hablarle, pero el fuerte sonido causado por las aguas del río lo impedían. Fue así que el arriero ató hojas de papel y un lápiz a una piedra, y la arrojó a la otra orilla del río. Nando escribió una nota de ayuda, que llegó nuevamente a las manos del hombre a través del mismo método.
Esta fue la nota de auxilio que les salvó la vida: “Vengo de un avión que cayó en las montañas. Soy uruguayo. Hace 10 días que estamos caminando. Tengo un amigo herido arriba. En el avión quedan 14 personas heridas. Tenemos que salir rápido de aquí y no sabemos cómo. No tenemos comida. Estamos débiles. ¿Cuándo nos van a buscar arriba? Por favor, no podemos ni caminar. ¿Dónde estamos?”.

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